IGLESIA DE SANTIAGO: Una propuesta para la subsanación de humedades basada en la arquitectura tradicional

Introducción: La iglesia más antigua de Málaga, en peligro.

Últimamente, los malagueños hemos podido ver en las redes
sociales denuncia y preocupación por el mal estado de la iglesia de Santiago.
Lo cierto es que la alarma está justificada, y no es para menos, se trata de
uno de los edificios más antiguos de la ciudad.
El valor patrimonial de la iglesia es indiscutible. Tanto es
así, que se encuentra catalogada como Bien de Interés Cultural, (así como su
entorno) siendo su aprobación publicada en el BOJA nº 249 del 28 de diciembre de 2006 Página 89. Es recomendable leer este documento para entender los
valores patrimoniales que están en peligro.

Reseña histórica

La iglesia de Santiago es una de las primeras cuatro
iglesias fundadas a raíz de la conquista de Málaga en 1490. Se especula con el
hecho de que se aprovechase una antigua mezquita, utilizando el minarete como
torre para la iglesia cristiana, algo usual en esa época. Sea así o no, lo
cierto es que además de la torre, posee otros elementos de tradición mudéjar
que se han conservado hasta la actualidad a pesar de las muchas reformas
sufridas.
Antiguo grabado de
la Iglesia de Santiago (Fuente)
En el siglo XVIII se acomete una reforma de consideración
donde se cambian las naves laterales y se ciega la portada principal de origen
mudéjar. También se oculta el artesonado con una bóveda de cañón encamonada, con
profusas yeserías propias del barroco. Cada vez van quedando menos señas
mudéjares en la iglesia.
La torre con paño de sebka. Se especula con
la posibilidad de que sea un antiguo minarete
reaprovechado, o por el contrario, una torre
de estilo mudéjar eregida expresamente
para la iglesia
Pasando a una etapa más actual, Santiago afronto una gran
reforma dirigida por el arquitecto Enrique Atencia consecuencia de los daños
que acarreaba el templo y los desperfectos sufridos en el 1936. En su proyecto
ya muestra preocupación por las intensas humedades que sufre el edificio.
Otras intervenciones más recientes,como las de 1992, repararon las cubiertas del edificio y tres años más tarde, en 1995, se ejecutaron obras de pintura y acondicionamiento, además de reformarse el sistema de iluminación en el interior. En 1999 se intervino la torre y finalmente, en 2009 se recuperaron las pinturas murales de su fachada.
Ninguna de las reformas se enfrenta con el problema principal y que hoy día está deteriorando la iglesia a pasos agigantados, las
humedades.

Iglesia de Santiago aún pintada de blanco (Fuente)
Iglesia de Santiago en la actualidad





Estado actual y factores de degradación

Se dice que para que un edificio sea duradero, debe tener
unas buenas botas y un buen sombrero. La cuestión del sombrero se resolvió allá
por el año 1992. Sin embargo, el edificio está totalmente descalzado. El alto
nivel freático ayuda a que el agua ascienda por capilaridad degradando la base
del edificio, y la naturaleza del terreno facilita que el edificio asiente
peligrosamente.

La raíz de los problemas: Las aguas subálveas y el suelo.

Los inconvenientes a la hora de construir en el Centro
Histórico pasan de forma repetitiva por el alto y oscilante nivel freático y un suelo débil
donde cimentar.
De una forma un tanto simple, debemos entender el núcleo de
la ciudad como una gran depósito de arcillas y limos, con algunas eminencias rocosas
(Monte Gibralfaro) o arcillosas (el Ejido). La sedimentación de estos
materiales conformo el suelo donde se asienta la iglesia.
Grabado de los albores de la ciudad de Málaga
 (Autor: Alvaro Amaya Ríos)
La arcilla y los limos no configuran desde luego un terreno
ideal para sostener edificaciones. Se hace necesario el diseño a conciencia de
la cimentación para llegar al firme o adaptarse a la poca capacidad portante
del suelo. Además, este suelo, esta surcado por aguas subálveas procedentes de
las filtraciones de las eminencias periféricas, así como del propio cauce
subálveo del río de la ciudad, Guadalmedina, lo que complica aún más la situación.
Cimentaciones en la zona de Pozos Dulces, donde es
visible el alto nivel freático.

Detalle de cimentación cercana al Guadalmedina, donde se
observa con claridad los rellenos antrópicos seguido
de terreno conformado por limos y arcillas.

Las aguas subálveas (o subterráneas) en Málaga han sido una
constante en toda su historia. Civilizaciones anteriores se surtían de ellas.
Guillen Robles ya nos habla en Málaga Musulmana sobre una opulenta casa en
calle Beatas: “…en la que había jardines, una noria y un baño…”.
Para profundizar un poco más, os puedo dejar una interesante
comunicación,
realizada por Carmen Peral Bejarano, Jefa del Servicio de Arqueología del
Ayuntamiento de Málaga, en la que habla sobre esta infraestructura hidráulica
en base a los trabajos arqueológicos realizados en la ciudad.
Existe la creencia popular de que próximo a la iglesia de
Santiago pasa un caudal subterraneo de agua, responsable de las terribles
humedades del edificio. Pero en contra de esta idea, no he podido hallar datos
objetivos sobre su existencia.
Sin embargo eso no quita que se produzcan filtraciones y
corrientes subálveas que se han mencionado provenientes de la zona
inmediatamente superior.
Podemos idealizar una situación en la que la falta de
capacidad del arroyo calvario (embovedado), así como filtraciones de las
eminencias cercanas, de lugar a aguas subálveas que se infiltran a través del
terreno arcillo-limoso, dirigiéndose por trayectos naturales como el de calle Granada,
repartiéndose de forma anárquica, como demostraría el pozo de la Catedral,
alimentado muy posiblemente por estas aguas.
Queda planteada entonces una situación que bien podría ser
la real, y que me servirá de referente para entender el porqué de los daños.

Patologías.

El resultado de la situación descrita es visible: Una degradación de forma continuada en prácticamente todos los muros y pilares del edificio, que se refleja visualmente mediante eflorescencias y manchas de humedad, alcanzando estas cotas de hasta 3 metros,y grietas resultantes en su mayoría por el
asiento de la estructura.
El agua presente en el empapado terreno asciende por
capilaridad, actuando el muro como una autentica esponja hasta que logra salir
al exterior y evaporarse.

Primera capilla justo a la entrada del edificio.
El daño es obvio.

A la derecha de la puerta, en el interior
de la iglesia, se puede observar que las
humedades alcanzan una altura próxima a
los tres metros.

Antigua capilla sacramental, hoy dedicada al
culto de la Inmaculada Concepción.
Aquí la humedad alcanza una cota elevada
La imagen habla por sí sola

En la zonas interiores el deterioro por la humedad
es mucho más visible.
Los zócalos de piedra se están degradando

Las actuaciones llevadas a cabo por Enrique Atencia en los
años cuarenta, favorece la aparición de estas patologías. El sellado de las
criptas no ayuda a la correcta ventilación de un espacio que podría servir
para eliminar humedad, actuando como “forjado sanitario” y la aplicación de
morteros con impermeabilizantes resta transpiración, con lo que el agua
asciende a mayor altura ampliando así su área de daño. Por otro lado, habría
que analizar el valor y antigüedad de los zócalos de piedra que revisten los bajos de muros y pilares, ya que bloquean de igual manera
la transpiración y deberían ser eliminados, aunque fuera parcialmente.

En la fachada principal existen fisuras a 45º
indicadoras de un esfuerzo a cortante por
el asiento de una parte de la estructura.

Esta es una de las grietas más escandalosas
de las que sufren los arcos.
Casi todas las grietas se sitúan en la zona de la
clave del arco

Entre el muro de fachada y la bóveda sobre el coro
existe una grieta importante.

La grieta continua hasta la zona inferior del coro

Por si fuera poco, tenemos muestras que indican un posible reasentamiento del edificio. Las aguas subálveas pueden ejercer una acción de
“lavado”, esto es, una retirada progresiva del material más fino ubicado en la
zona donde apoya el edificio, provocando un asentamiento del terreno para
ocupar el hueco dejado por ese material.

Planteamiento de posibles intervenciones

Llega ahora el momento de plantear soluciones viables –y argumentadas-
para reducir los daños que sufre la iglesia. También hago un
repaso por las acciones típicas que se suelen llevar a cabo en estos casos y
que pueden llegar a ser contraproducentes. Con lo cual, expongo un
planteamiento a muy grandes lineas de lo que debería ser la intervención.
El objetivo, claro está, es realizar una intervención duradera, lo más barata posible y de calidad. Recordemos aquella frase: “Hacer mal las obras es de ricos, que las pueden pagar dos veces”. Más vale gastar un poco más, y reflexionar sobre la intervención, para no tener que subsanar errores, como ocurría hace poco, cuando hubo que gastar unos diez mil euros para arreglar los bajos de la fachada que ya se habían reparado anteriormente.
Bajos de la fachada picados para reparar el revestimiento
Fotografía de La Opinión – (Fuente)
Como en cualquier intervención monumental, se debería hacer estudios
previos, análisis catas y pruebas que arrojen luz y facilite la toma de
decisiones. Estas tareas previas suelen limitarse o incluso omitirse para
ahorrarse unos duros, pero nada más lejos de la realidad. Los estudios previos
no son tan caros y pueden llegar a abaratar costes de obra, evitando fallos e
imprevistos.

Humedades

El principio para la eliminación de humedades -al contrario
de lo que se suele hacer- es facilitar la transpiración y la evaporación (lo que
nombraré como evotranspiración).
El agua asciende por el muro debido al proceso de capilaridad, derivado de la tensión superficial del agua. El agua seguirá ascendiendo por el entramado poroso de los materiales del muro, al igual que ocurre en el sistema circulatorio de los vegetales, hasta que encuentre una salida. En este caso la salida es una zona del
muro que tenga bastante porosidad y el ambiente exterior sea seco (o mejor
dicho, tenga menor humedad relativa que el muro) de tal manera que se produce
la evotranspiración.
En la iglesia, la evotranspiración del agua del muro se dificulta, con lo que sigue ascendiendo hasta alcanzar una zona suficientemente porosa, en ocasiones hasta los tres metros de altura. El objetivo es facilitar por todos los medios,
que ese proceso de evotranspiración se dé mucho antes.
Para ello propongo:
 – Drenaje aéreo: El sistema se basa en un
circuito de material cerámico muy poroso, de sección circular o semicircular, que puede estar en
contacto directo con el terreno o sobre encachado de grava o de bolos, y con una entrada y salida de aire. La salida será
una chimenea situada estratégicamente y pintada de negro, color que ayuda a
calentar el aire dentro de esta, forzar su ascenso y creando una corriente de
aire en el circuito.

El conducto de entrada y salida de aire debería ser más ancho que el circuito
del suelo, con el objetivo de propiciar el efecto Venturi, es decir, que
la masa de aire del interior del circuito tenga velocidad, generando así un flujo turbulento que ayuda a la
evaporación de la humedad del suelo, rompiendo la capa limítrofe
de este.
Con este sistema lo que se consigue es desecar las zona más
superficiales del suelo, forzando un gradiente de humedad. El agua irá a esas zonas más secas del suelo en vez de subir por el muro.
 – Cámara bufa: Ante la dificultad de crear
drenajes usuales por la elevada cota del alcantarillado, se podría optar por
crear una cámara bufa al pie del muro en la zona exterior. De esta manera, se
ayudaría a que la humedad del muro fuera expulsada a una cota baja, evitando su
ascensión y los daños en los revestimientos. Esta opción se debería combinar con
un drenaje superficial  de las aguas de
lluvia, como se detalla en la imagen.
Esquema muy básico de los diferentes drenajes propuestos.
 – Revestimientos de cal: Las paredes de la iglesia están revestidas
de morteros de cemento con impermeabilizantes y zócalos de piedra, lo que
empeora el problema de las humedades imposibilitandose la salida al agua, que
asciende por el muro hasta cotas altas. Sería necesario eliminar dichos
revestimientos para sustituirlos por otros de mortero de cal, con una
transpirabilidad mayor.
Al igual pasa con las pinturas. Se observa sin mucha dificultad que las
pinturas son de origen petroquímico, con lo que restan mucha transpirabilidad a
la superficie. Sería adecuado eliminarlas de las zonas dañadas, y sustituirlas
por pinturas a la cal.
 – Solera de cal: Encima del drenaje aéreo, lo correcto sería
ejecutar una solera de cal, que posteriormente recibirá el solado de mármol
actual. La solera de cal, posee una buena difusividad al vapor de agua o transpirabilidad.
Al contrario de lo que se podría pensar, tiene una buena resistencia a compresión,
muy suficiente para el tránsito de personas propio de una iglesia. La cal más apropiada
a usar en este caso sería hidráulica 3’5. La solera de cal no produce
migraciones de sales a los revestimientos, como ocurre con el cemento, evitando
eflorescencias.

Planta de la iglesia basada en la que aparece en
 “Málaga Mudejar” de la profesora María Dolores Aguilar

En este caso, un pozo con bomba de achique sería
contraproducente, ya que el agua que se vierte al alcantarillado puede contener
arcillas y limos disueltos en el agua, a pesar de los correspondientes filtros,
ayudando a “descalzar” la iglesia.
Los drenajes usuales de árido y tubo de drenaje serían
insuficientes, ya que lo necesario en este caso es crear gradiente de humedad,
o dicho de otra manera: secar. Por otro lado, la cota de alcantarillado es alta
para dicho tipo de drenaje.

Como hemos visto, se puede actuar para eliminar las humedades de un edificio sin necesidad de recurrir a acciones costosas y agresivas como el corte de muros por la base para posterior relleno con resinas, ni a otras contraproducentes y menos efectivas como la inyección de resinas en el propio muro. Muchas veces aplicar el sentido común y las practicas tradicionales es lo mas sensato y económico.

Asientos

Es obvio que la iglesia tiene problemas estructurales, así
lo muestran las diversas grietas vistas en las patologías. Este es un tema
delicado, que requeriría un estudio concienzudo de la estructura del edificio y
su asentamiento.
La tónica general en estos casos es crear una losa arriostrante.
Esto no es más que una estructura en el suelo, de cierto espesor, que “ata”
entre si los elementos estructurales, muros y pilares. A primera vista parece
oportuno, sin embargo, técnicos de amplísima experiencia en construcción tradicional,
como Laurent Coquemont, afirman lo contrario. Si lo analizamos, veremos que
puede ser una solución contraproducente.
La losa arriostrante trabaja de forma solidaria, es decir,
transmite por igual los esfuerzos a toda la estructura. Por ejemplo, si un
pilar asienta, la solera va a trabajar para evitarlo, transmitiendo los esfuerzos
al resto de la estructura.

Sin embargo, la estructura de la iglesia no está preparada para trabajar de
forma solidaria. La solidaridad es algo particular de las estructuras modernas
de hormigón armado. Los muros de mampuesto y ladrillo de la iglesia trabajan de
forma individual, y cuando se le obliga a trabajar de forma solidaria,
soportando tracciones u otros esfuerzos para los que no están preparados, se daña
la estructura.
Con este esquema intento explicar visualmente como la solera intenta “sujetar” el pilar que se hunde al ceder el terreno, generando tensiones en la parte opuesta dañinas para la estructura.

La solución habría que estudiarla, pero creo que lo acertado
sería fortalecer la cimentación de muros y pilares de forma individual,
actuando en las zonas afectadas por fallos del terreno portante.
Por otro lado, el problema de las humedades se vería
empeorado. La solera arriostrante limita la transpiración del suelo, aumentando
la ascensión capilar de la humedad por los muros.

Para finalizar…

Espero que el aporte realizado aquí de mi criterio
profesional sea útil para una intervención que ya se hace urgente. Desconozco
la postura de las administraciones competentes y del propietario del monumento,
pero no podemos dejar de recordar que se trata de un Bien de interés Cultural,
y haciéndome eco de las palabras volcadas en el blog
Cortijos y Lagares
, según la Ley Andaluza de Patrimonio Histórico tanto administraciones como dueños  tienen una importante responsabilidad en el
cuidado y conservación del edificio monumental.

Para cualquier duda o consulta: jpalenzuelaillan@gmail.com

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2 comments

  1. Macarena Outeiral - Responder

    Muy interesante y bien documentado. Comparto contigo la opinión del uso de la cal, que favorece la transpirabilidad del muro y permite su secado, así como del drenaje aéreo como soluciones para este tipo de problemáticas.
    Gracias y un saludo

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